7/29/17

Quien tiene el dinero tiene las riendas, y esa es la Sociedad de la Última Luz (SUL). Para la SUL los beneficios están por encima de todo, incluso el hecho de que el universo esté a punto de desaparecer.

¿Quiénes conforman la Sociedad de la Última Luz? 

La SUL está formada por la clase aristocrática mercante de la galaxia del final del universo. Son el brazo fuerte de la economía y la industria de... en fin, de lo que queda. Son fabricantes, banqueros, artistas, comerciantes, vendedores, inventores y especuladores bélicos. Solo sus ansias por lucrarse superan su ingenio. 

Sus orígenes se remontan a la República de Pacificadores Unidos (RPU). La Sociedad de la Última Luz decidió separarse de los Pacificadores cuando, hace unas décadas, estos fracasaron en su intento de colonizar por la fuerza el planeta natal de los Eldrid, Ekkunar. Cuando los Eldrid se resistieron, la SUL decidió convertir esta agitación en una oportunidad de negocios y así poder seguir vendiendo máquinas de guerra a ambas facciones.

Como expertos en la creación de robots e inteligencias artificiales, hace tiempo que la SUL aceptó y reconoció a las inteligencias artificiales (conocidas como "Magnus") como miembros iguales de su sociedad, sobre todo gracias a ciertas revueltas robóticas y negociaciones de paz inciertas pero fructuosas. Hoy en día, la facción se compone casi por igual de humanos, Magnus e híbridos, y ya casi han pasado dos siglos desde la última revuelta robótica. 

 

Cuidar del negocio 

La SUL está formada por decenas de gremios y corporaciones, siendo Esbirro Robotics la más notable de todas ellas. En un universo donde escasean cada vez más los combatientes, Esbirro Robotics se ha alzado como "proveedor principal de máquinas de guerra a medida rentables para todas las exigencias de las campañas militares modernas". Se ha convertido en el fabricante número uno (por no decir monopolístico) de droides, naves y armas mortíferas. Sus productos, que incluyen esbirros, centinelas y aumentos edificables para el campo de batalla, tienen una gran demanda en todos los rincones de este universo en contracción. 

Esbirro Robotics tiene casi 500 años de historia, en su mayoría con el Magnus ISIC al frente como director general. Durante La Gran Ruptura, ISIC abandonó Esbirro Robotics para perseguir otros "intereses". El director de tecnología, Gunnar Kleese, heredó su cargo por un breve período, que fue en realidad cuestión de horas, ya que pronto resultó evidente que ningún humano es capaz de soportar la complejidad de la gestión necesaria para mantener el nivel óptimo de eficiencia.

Beneficios, lujo e ingenio

La Sociedad de la Última Luz evita cualquier cosa que haga peligrar sus negocios. Incluso durante el fin de los tiempos, donde los clientes escasean, la SUL trabaja sin cesar para mejorar su margen de beneficios y descubrir nuevos paradigmas financieros de los que sacar provecho. Durante muchos años, la SUL fue liderada por una inteligencia artificial especializada en el comercio que oficiaba todos los negocios y acuerdos para la facción: la Magna Carta. Para unirse a la SUL era obligatorio establecer un enlace permanente a la Magna Carta, que administraba la posición de cada uno en la organización.

Los beneficios, el lujo y el ingenio son la base de toda iniciativa de la SUL. Su fortuna es tal que no se privan con sus demostraciones excesivas de riqueza y su preferencia por los diseños más distinguidos en todas las facetas de la vida cotidiana, desde la moda hasta las máquinas de guerra. Es la representación definitiva de la cultura corporativa y el capitalismo desenfrenado. Para ellos es la mismísima gloria.

El tipo de cosas que ponen en peligro sus intereses son el misticismo radical, el robo descontrolado, los mercados no renovables y las trabas a la burocracia... En definitiva, cualquier cosa que ponga en riesgo sus ingresos trimestrales.

Ah, bueno, y el fin de la última estrella del universo. 

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